14 junio 2010

El abismo de la alegria

Foto Alain Tihon

Dividirse entre el don de las lágrimas y el don de la sonrisa. Optar por iluminar como un rayo de sol o viajar hacia el abismo en un sollozo. Brillar o volverse gris. Llorar lo que antes reímos, reír lo que antes lloramos. Elegir, por unos instantes, ser Garrick y cubrir con la máscara de la alegría nuestra tristeza… la elección, es nuestra.


REÍR LLORANDO

Viendo a Garrick -actor de la Inglaterra-
el pueblo al aplaudirlo le decía:
“Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz…” y el cómico reía"

Víctimas del spleen, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -¡Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad. -¡Tanto he leído!
-Que os ame una mujer. -¡Si soy amado!
-Un título adquirid. -¡Noble he nacido!

-¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas.
-¿De lisonjas gustáis? -¡Tantas escucho!
-¿Qué tenéis de familia? -Mis tristezas.
-¿Vais a los cementerios? -Mucho… mucho.

-De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos, mis verdugos.

Me deja -agrega el médico- perplejo
vuestro mal, y no debe acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo
“Sólo viendo a Garrick podréis curaros”.

-¿A Garrik? -Sí, a Garrick… La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡Tiene una gracia artística asombrosa!

-¿Y a mí me hará reír? -¡Ah! sí, os lo juro;
Él sí; nada más él; más… ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo-, no me curo:
¡Yo soy Garrick!… Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa ríe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.

 - Juan de Dios Peza -

3 comentarios:

(H)ada dijo...

A veces el hacer reír a los demás nos escuda de nuestra propia desdicha, pero convertirnos en bufones no puede hacer que nuestras penas cambien. Ojalá sonriera el alma cuando sonrien los labios, pero por desgracia no es así. Un saludo :)

V de T dijo...

Hola (H)ada, este poema lo lei cuando era muy pequeña, y sus palabras se me incrustaron en el alma. Las ultimas estrofas son geniales! Un saludo.

Respirando entre palabras. dijo...

Vivimos rodeados de máscaras...
Sonreir a pesar de todo es una buena opción.
Lindo lugar lleno de recuerdos.
Saludos y mi agradecimiento por tu visita y por haber dejado tu huella.