02 junio 2010

Que la belleza sea de Satán o de Dios... qué importa!




Foto Francois Benveniste

Alguna vez, me imagine romántica y me deje envolver por el romanticismo medieval, ese donde  la belleza, estaba unida a lo bello, lo bueno y lo verdadero. La palabra hermosura, tenia siempre un sentido positivo, y así fue, hasta que me tope con un verso de un romántico oscuro, del poeta maldito : Charles Baudelaire y su himno a la belleza.

Entonces la belleza, dejo simplemente de ser bella y adquirió otros rostros, algunos de ellos monstruosos. Y entendí, que lo bello, bueno y verdadero ; podía ser, a la vez feo, malo y falcedad.

Me perturbo, sin lugar a dudas, el arte de confluir en unos versos la belleza del cielo y el infierno, la luz y las tinieblas, la muerte y el nacimiento ; la alegría y los desastres, la cobardía y la valentía. La indiferencia que exalta, entre Dios y Satán.

Estaba frente a la deformación humana, la imperfección corporal y espiritual : si la belleza no es perfecta, el ser humano tambien esta lleno de carencias. A pesar de ello, lo que realmente importa no es la naturaleza de la belleza, sino el sentimiento que ella despierta en nosotros.

La traducción al español, le quita tonalidad y rima a este magnifico poema ; sin embargo, a mi aún me cautiva…. Lista para caer, una vez más, en los brazos de ese esperpento gigante y horroroso, llamado belleza.


Himno a la Belleza


¿Vienes del cielo profundo o surges del abismo,
Oh, Belleza? Tu mirada infernal y divina,
Vuelca confusamente el beneficio y el crimen,
Y se puede, por eso, compararte con el vino.

Tú contienes en tu mirada el ocaso y la aurora;
Tú esparces perfumes como una tarde tempestuosa;
Tus besos son un filtro y tu boca un ánfora
Que tornan al héroe flojo y al niño valiente.

¿Surges tú del abismo negro o desciendes de los astros?
El Destino encantado sigue tus faldas como un perro;
Tú siembras al azar la alegría y los desastres,
Y gobiernas todo y no respondes de nada,

Tú marchas sobre muertos, Belleza, de los que te burlas;
De tus joyas el Horror no es lo menos encantador,
Y la Muerte, entre tus más caros dijes,
Sobre tu vientre orgulloso danza amorosamente.

El efímero deslumbrado marcha hacia ti, candela,
Crepita, arde y dice: ¡Bendigamos esta antorcha!
El enamorado, jadeante, inclinado sobre su bella
Tiene el aspecto de un moribundo acariciando su tumba.

Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,
¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!
Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta
De un infinito que amo y jamás he conocido?


De Satán o de Dios ¿qué importa? Ángel o Sirena,
¿Qué importa si, tornas —hada con ojos de terciopelo,
Ritmo, perfume, fulgor ¡oh, mi única reina!—
El universo menos horrible y los instantes menos pesados?


1 comentario:

Ricardo Baticón dijo...

Hola V de T!

Te agradezco mucho que te hayas pasado por mi blog de Fragmentos a plasmar tú reflexión. Tienes un blog muy currado y chulísimo. Por supuesto que me volverás a tener por aquí.

Un saludo!!